Un hospital en el que funcionaban varias enfriadoras refrigeradas por agua experimentó una reducción de la eficiencia del sistema. La causa probable era el ensuciamiento de los tubos del condensador, que limitaba la transferencia de calor. Tras una breve inspección, se confirmó que los tubos estaban afectados por la acumulación de cal, y se optó por un procedimiento químico de limpieza y desincrustación.
Se utilizó el sistema de bomba desincrustante Goodway GDS-100 para hacer circular el desincrustante ScaleBreak-MP por los tubos. En pocas horas, los depósitos calcáreos se disolvieron por completo y el sistema quedó limpio. Tras este resultado satisfactorio, se realizó el mismo proceso de limpieza en el resto de enfriadoras, con lo que se restableció el rendimiento óptimo en todo el sistema.